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Divirtiéndonos Reciclando

¿Cuál es la actividad preferida de tus niños?

Si quieres compartir con nosotros tus experiencias lee aquí como hacerlo...

JUGANDO CON TUS HIJOS

Jugar, para los niños es mucho más que un mero entretenimiento. Mediante el juego podemos enseñarles cosas nuevas. También, cuando interactúan con nosotros y notan nuestra dedicación, reciben el amor que les transmitimos, el cual inmediatamente se traduce en seguridad y amor propio para nuestros hijos. Para que experimenten de todo un poco, es bueno alternar juegos dentro de casa, con juegos al aire libre, así desde pequeñitos los acostumbramos a tener distintas actividades y les damos alternativas a la tan requerida televisión.

Combinación ideal, ruedas y teléfonos

Jugando con un coche con teléfono

No sé que atrae más a los pequeños. Si los juguetes con ruedas o los que hacen ruido. Por eso, si unimos las dos condiciones en un solo objeto, ¡voila!, tenemos un ganador de seguro. Los cochecitos que los niños pueden montar y tienen bocinas y teléfonos son perfectos para entretener a los pequeños.

Si te preguntas cuándo está listo tu bebé para comenzar a usar uno de estos la respuesta es fácil. Cuando sepa sentarse en forma rígida y comience a dar los primeros pasitos. Cuando aún no caminan con fluidez no se sienten cómodos arriba del cochecito, pero giaul pueden jugar con él. Gateando lo empujan, o dan vuelta y juegan con sus ruedas, tocan la bocina. Este cochecito en particular tiene una característica adicional. Tiene una tapita que se levata y revela un cajoncito, ideal para esconder juguetes. Mi niña pasa horas poniendo y sacando juguetes del cajoncito y empujando su cochecito por toda la casa.

Baby Gyms

Jugando con el Baby Gym

Son un juguete muy bueno porque se adapta muy bien a las diferentes fases del bebé. Los comienzas a usar cuando están recién nacidos y los sigues usando hasta los 15 meses. Los bebés van descubriendo diferentes cosas que pueden hacer con ellos. Por ejemplo, mi bebita, cuando estaba aprendiendo a caminar, empujó sus Baby Gym por toda la casa, usándolo de la misma manera que las personas mayores usan su bastón.

Los juguetes que vienen con los Baby Gym están pensados para los intereses de los pequeños. A mí en lo personal no me gustaban muchos los juguetes que traía, ya que me parecieron muy "duros". Nada de colorcitos de bebé. Eran rojos y negros o azul marino y amarillo fuerte. Luego me dí cuenta que cuando son pequeñitos, como no ven bien, los colores contrastantes son mucho más indicados para sus ojos que los clásicos colores pastel que usaban nuestras abuelas. Aún hoy, a los 13 meses, la zebrita que vino con su Baby Gym sigue siendo el juguete preferido de mi hija y de todos los niños que nos encontramos en las plazas, ya que más de uno ya ha intentado quedarse con ella. Moraleja, no compres los juguetes a tu gusto, compra los juguetes al gusto de tus hijos. No siempre coincidimos, pero lo importante es que les gusten a ellos.

Jugando con la naturaleza

Jugando entre los troncos.

Los "juguetes" que más divierten a los niños, son aquellos que están a la disposición de todos en forma gratuita. No importa qué juguete le regales, al ratito ya los tine aburridos. Sin embargo, si los llevas a un parque pueden jugar por horas recogiendo prieditas, palitos, hojitas y flores.

El llevarlos al aire libre es muy sano. Dejarlos jugar con lo que encuentran (por supuesto, como siempre hay que estar atentos, porque los papeles de caramelos usados, las colillas de cigarrillos y cualquier otra basura les llama tanto la atención como las hojitas que fuimos a buscar) es motivante para su imaginación. Un problema que tenemos los padres de hoy día es cómo motivar la imaginación y la creatividad de nuestros niños. Ahora hay de todo al alcance de muchos. Esto no es bueno para todo.

Juntando flores.
Yo aún recuerdo cuando recién mudada a Estados Unidos le pedí a una secretaria que imprimiese un folleto de Marketing y ella tardó 5 días en hacerlo. A mi pregunta de cómo se pudo tardar tanto respondió que como el folleto no era en tamaño estándar (era menor que el tamaño carta) tuvo que encargar el papel especial a la papelería y esperar por el mensajero. En mi mente, viniendo de un país con muchos menos recursos como es Uruguay, ni se me había ocurrido aquella posibilidad. Para mí la forma de haber hecho el trabajo era imprimirlo en las hojas de las que disponíamos y luego cortarlas en la guillotina que también teníamos. Mi forma tal vez no era "del primer mundo", sin embrago era mucho mas eficiente en tiempo y dinero, lo cual demuestra que a veces el carecer de ciertas cosas nos motiva y permite que le ganemos a las dificultades.

Por esto, tanto mi marido como yo queremos que nuestra hija tenga la posibilidad de jugar con juguetes inventados. Que tenga menos juguetes de los que sus abuelos pretenden regalarle, para que tenga que inventar formas diferentes de jugar con el mismo juguete. En una palabra, y aunque suene ridículo, protegerla de los excesos que las familias de clase media pueden permitirse, permitiendo así que nuestra hijita pueda desarrollar también las cualidades que los niños de las familias con menores recursos desarrollan con suma naturalidad por mera necesidad.

Los peluches de ayer y de siempre

En mi caso y como todos mis amigos saben, yo soy una fanática de los ositos de peluche. Me gustan tanto que cada vez que puedo recordar cada evento importante de mi vida sólo mirando el estante donde los guardo, ya que mis seres queridos siempre me han festejado mis logros regalándome alguno.

Bebita jugando con peluches.

Cuando estaba esperando a mi hijita decidí que era momento de decirle adiós a mis peluches y cedérselos a ella. Sin embargo no estaba muy convencida de que a ella le fueran a gustar, ya que con todos los juguetes maravillosos que existen hoy día, yo pensé que los peluches pudieran lucir menos atractivos para ella. Así que no la motivé ni la desmotivé a jugar con ellos. Simplemente los puse en su cuarto y dejé que los descubriera por sí misma. Tardó un poquito, ya que no juegan con ellos hasta que sus manitas están lo suficientemente maduras para manejarlos, pero un buen día la descubrí rodeada de todos los peluches, los cuales había sacado de los estantes y miraba maravillada. Así que ahora, mis viejos amiguitos volvieron a cobrar vida en la mente de mi hijita y dejaron de estar aburridos en su estante. Creo que si les preguntan a mis peluches, ellos están tan contentos como mi hijta de tener nuevamente con quien jugar.

Bailar

Madre e hija bailando.

Dicen que los pueblos más saludables son aquellos que ríen y bailan cuando lo desean. Bailar, como la risa, trae consigo alegría por el mero hecho de practicarla. Hay ciertas ramas del yoga que usan la danza como forma de repartir la energía de forma apropiada en el cuerpo, quitarse las malas vibras, atrayendo a las buenas. Todas las viejas civilizaciones han utilizado la danza de una forma u otra en sus ceremonias. Entonces, ¿por qué no pensar que la danza tambíen es buena para nuestros pequeños?

Buena o no, de seguro es divertida. Los niños de pequeños comienzan a bailar en forma natural. Cuando escuchan música se mueven e inmediatamente sonriíen. Así que sólo hay que motivarlos un poquito para que conviertan ese movimiento inicial en un baile y aprendan a interactuar con la danza. Si lo hacen, seguro que no sólo sus hijitos, sino que ustedes también, se divertirán muchísimo.

Jugando con Globos

Atrapando goblos.

Algo de lo que me he dado cuenta es de que muchas veces los padres subestimamos a nuestros niños. Por muchos meses pasé delante de globos ignorándolos, pensando que mi hija era muy pequeña para jugar con ellos. Un día, cuando tenía 10 meses le regalaron uno en un restaurant y fué el mejor regalo que le pudieran haber hecho. No dejaba de tirar de la polita, para verlo mover en el aire. Cuando pudo caminar usó los globos de pelota, pateándolos y corriéndolos de un lado para otro. Cuando cumplió un añito, decoré el salón con figuras hechas de globos. Yo lo pensé más como decoración que cómo juguete. Mi hijta me mostró que son un juguete magnífico. Desde tratar de atraparlos, hasta pasearlos de un lado para otro. Ella quedó tan a gusto con la decoración que no me animé a quitarla hasta que el último globo se desinfló, ya que cada mañana lo primero que hací era ir a ver sus globos y los señalaba riéndose.