SI NO PODEMOS CALAR CALABAZAS, ¡VAMOS A PINTARLAS!
La actividad tradicional de Halloween siempre ha sido el calado de calabazas. Sin embargo, cuando hablamos de los más chiquitos, puede que aún no estén listos para calar, porque es una actividad un poco peligrosa. Eso sí, esto no quiere decir que los dejaremos fuera de las festividades. Simplemente nos amoldamos un poquito a sus destrezas, y en vez de calar, los ponemos a pintar.
Según lo inspirados que estemos, podemos hacer de todo un poco. Por ejemplo, los más grandecitos podrían hacer un espantapájaros, usando como cabeza una calabaza pintada.
A los más chiquitos, les dejamos hacer "pintura libre". Pueden manchar, uy, perdón, pintar, su calabaza como más les guste. Verán que lindas obras de arte salen de aquí.
Una vez decoradas, podemos usar las calabazas para nuestro Altar de Muertos o para hacer un centro de mesa. Lo importante es que los chiquitos vean que su esfuerzo ha sido reconocido, y que sus calabazas, aunque sea por un día o dos, ocupan un lugar distintivo en la casa, contribuyendo así a las decoraciones de Halloween.
Cuando están haciendo manualidades con pintura, es un buen momento para enseñarles que el pincel se debe limpiar entre el uso de un color y otro, y cómo mezclar pinturas para obtener colores nuevos. Recuerda que ellos aprenden por iteración e imitación. En vez de darles una "lección sobre el uso del pincel", les vamos dando consejitos y mostrándoles, dándoles el ejemplo. Verás que a la tercera manualidad que hagan juntos, ellos solitos te pedirán el papel para limpiar el pincel.
Materiales Necesarios:
Pinturas, pinceles, papel de cocina, calabazas chiquitas.
Edad para la actividad:
Niños a partir de los dos años.


